Extracto del libro : El MIR Chileno una experiencia revolucionaria.
Pero Miguel también le dijo a Allende con franqueza que discrepábamos de su estrategia de llevar
adelante el proceso de transición al socialismo sólo dentro de la institucionalidad vigente. Le explicó
que, en nuestra opinión, las clases dominantes no aceptarían el término de sus privilegios y la
transformación del Estado burgués a que llevaría el desarrollo del Programa antiimperialista,
antimonopólico, antilatifundista y de democratización popular que él se había comprometido a
implementar como presidente. Que estábamos seguros de que la mediana burguesía se sumaría a los
terratenientes y a la gran burguesía nacional y extranjera, para enfrentar juntos al gobierno popular. Y
en ese enfrentamiento no respetarían la institucionalidad, recurrirían a la violencia para derrocarlo.
Nosotros desconfiábamos de que las Fuerzas Armadas mantuvieran su posición constitucionalista. Nos
constaba que, a pesar de sus recientes fracasos, la derecha continuaba conspirando con sectores de la
oficialidad, y que en d mejor de los casos se podría lograr que una parte de las FF.AA. se sumara al
campo popular, pero no se evitaría el enfrentamiento armado. Reconocíamos que el gobierno popular
era una posición de poder parcial desde la cual se podía dar un impulso decisivo al proceso
revolucionario, pero nuestra estrategia tenía su eje en la movilización directa de las masas y en la
construcción autónoma del poder popular, incluida una fuerza militar propia que defendería su
gobierno. Concluyó Miguel diciéndole que le agradecía su propuesta en nombre del MIR y en lo
personal, pero que creíamos que era mejor seguir colaborando con él desde una posición de
independencia. Que nuestro apoyo podía entenderse como un "apoyo crítico", pero que jamás le
haríamos ninguna crítica pública sin antes reunimos con él y explicarle nuestras discrepancias con
franqueza. Le dijo que siempre podría contar con nosotros para avanzar en las conquistas populares y
para enfrentar a la reacción. Le aseguró que estaríamos siempre junto a él para defenderlo como
presidente del pueblo. Esta fue la política y la práctica que el MIR mantuvo inalterable durante todo el
gobierno de Allende. El propio presidente, conversando poco antes de su muerte con su hija Tati, mi
madre, y otros colaboradores cercanos, les confidenció que él hubiera deseado tener a Miguel y sus
compañeros en su gobierno porque siempre mantuvieron con él una relación respetuosa, franca,
desinteresada, y consecuente.
ARDE AMERICA
jueves, 3 de abril de 2014
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario