Extracto del discurso en Concepcion en el 30 aniversario de la caida en combate de Miguel Enriquez :
A la par con ello, el MIR definió su política
de ‘No al asilo’ expresado en la consigna “El
MIR no se asila”. Esta no fue una actitud voluntarista
o antojadiza de la Dirección de entonces y no expresa
una posición principista respecto del asilo en particular,
sino que refleja la necesidad de la permanencia del MIR en
Chile como fuerza política activa y actuante. Respondía
no sólo al rol y responsabilidad histórica del
MIR sino también, y sobre todo, a las necesidades de
un pueblo que quedaba absolutamente desamparado de sus antiguas
direcciones y que estaba siendo aplastado a sangre y fuego
por una dictadura criminal y despiadada. Miguel explicó
y defendió, en más de una ocasión, la
validez y certeza de esta política. Por cierto, e independientemente
de lo que digan los reconvertidos y renegados de hoy, esta
fue una decisión moralmente justa y políticamente
correcta.
En aquellos primeros meses, después del golpe, la
Dirección se preocupó por conducir el repliegue
del MIR, por organizar las fuerzas para la lucha clandestina,
por activar los primeros núcleos que empezaran a golpear
a la dictadura. Al mismo tiempo, trabajaba en la definición
de una línea política que orientara el que hacer
en la nueva situación; ésta se conoció
en diciembre de ese año con el nombre de “La
táctica del MIR en el actual período”,
una de las últimas producciones teóricas de
Miguel.
La represión, sin embargo, no daba respiro. A la andanada
de ataques y golpes represivos a mansalva, provocados en los
primeros tres meses de dictadura, el MIR logró sobrevivir
a pesar de sufrir bajas considerables. Pero luego, la represión
destinó fuerzas y recursos organizados específicamente
en buscar, detectar y aniquilar al MIR. Los equipos especializados
de exterminio comenzaron a tener éxito de manera creciente.
En diciembre cae Bautista van Schouwen, en febrero, marzo
y mayo del 74, sufrimos la caída de numerosos compañeros
de dirección y cuadros de todo orden. El objetivo máximo
de la represión era lograr la eliminación de
Miguel y tras ello desata una feroz cacería.
En medio del acoso represivo Miguel no se esconde, permanece
en la clandestinidad pero realizando una febril actividad.
Descarta y rechaza absolutamente el hacer abandono del país,
como le sugerían algunos compañeros de la Dirección.
Por el contrario, intenta articular esfuerzos para tratar
de ayudar a los detenidos; participa en el rechazo de intentos
de negociaciones con la Fach; se involucra en la realización
de las primeras acciones de propaganda armada realizadas en
julio y agosto de ese año; se preocupa por amortiguar
los efectos de los golpes represivos y reconectar a los regionales
y bases del partido; interviene, desde la clandestinidad,
en el acontecer político con declaraciones y entrevistas;
acude personalmente a los puntos de contacto de mayor riesgo
prescindiendo del uso de enlaces; es decir, a pesar de las
limitaciones de la vida y accionar clandestino, Miguel era
un líder de cuerpo presente.
ARDE AMERICA
miércoles, 30 de abril de 2014
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